Mi Código de la Circulación por la carretera de la vida.

"Yo soy solo uno. Puedo hacer solo lo que uno puede hacer; pero lo que uno puede hacer, yo lo hago" (John Seymour, 1914-2004). //La sinceridad está sobrevalorada.// Antes de hablar ten claro que las palabras sean más oportunas que el silencio.// No discutas nunca con un imbécil. Te obligará a rebajarte a su nivel y te ganará por experiencia.// ¡Cuántas veces no se pretende sólo derrotar al contrario, sino más bien hundirle tanto en lo profesional como en lo personal!// ¿Quieres ser feliz un instante (o dos)? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡Perdona!// Cuanto más pequeño es un corazón, más rencor alberga.// No juzgues. Todas las personas te pueden sorprender si les das la oportunidad.// Tú sigue adelante, si alguien quiere ir contigo, que tire también.// No mires mucho alrededor, sigue adelante pues como dijo no sé quién: "es preferible pedir disculpas a pedir perdón".// No es posible caer bien a todo el mundo. Hagas lo que hagas unos te querrán y otros te aborrecerán. Es inevitable.// El ser humano forma parte de la Naturaleza y es un ser vivo como los demás (árboles, zorros, libélulas, bacterias) por lo que está sometido a los mismos procesos vitales.// Las religiones son el principal enemigo de la salud mental.// Si soy normal, y hago esto y lo otro, seguro que todas las demás personas harán lo mismo o cosas parecidas.
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lunes, 9 de agosto de 2010

Pues sí Obird, estoy en la bahía de Cádiz.

Bajé el día 5 de agosto desde Vitoria, y pasé de los 8º C de temperatura a las 06:08 de la mañana y lloviendo, a los 35-37º de Sevilla al mediodía y, por fin, a los 31º de la tarde de El Puerto. ¡Chico qué calor! A las 14:00 horas llegamos a Sevilla y poco después de las 15:00 estábamos comiendo tranquilamente en El Puerto. Fue un viaje increíble y no sólo porque lo hicimos increíblemente deprisa sin pasar jamás de los 120 kms/h (tengo un limitador para evitar tentaciones) sino por la variedad de paisajes y la cantidad de aves que vimos. De Vitoria a Burgos de noche, Burgos-Valladolid-Salamanca-Cáceres-Badajoz. Badajoz-Sevilla-Lebrija-Jerez-El Puerto. Pasamos de las llanuras cerealísticas de Tierra de Campos, en las que en cada poste del teléfono hay un busardo ratonero (Buteo buteo), hasta las llanuras de Cáceres en las que hay aves de decenas de especies diferentes. Pasamos bajo docenas de Milanos negros (Milvus migrans) entre Salamanca y Guijuelo. Buitres leonados (Gyps fulvus) e increíbles concentraciones de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) en las proximidades del PN de Monfragüe, gorriones comunes (Passer domesticus) en cualquier espacio libre. En
Mirabel paramos en el Hostal para tomar gasóleo. Allí, en la parte de atrás, había una concentración de > 40 golondrinas (Hirundo rustica) en los cables sobre el aparcamiento y en los alféizares de las ventanas. Encima de un cartelón estaba posada una culebrera europea (Circaetus gallicus). A las 14:45, en una superficie verde de unas 10 Ha, entre Lebrija y Jerez, vimos una concentración de > 800 cigüeñas blancas (Ciconia ciconia). No preocuparse, quien apuntaba las aves vistas y las contaba era la copiloto. Yo llevaba los ojos clavados en la carretera. Para mí está claro que las aves migradoras están concentrándose y atravesando ya la Península para dirigirse al sur. Cigüeñas, golondrinas, milanos, culebreras... todos están de viaje, como yo, para buscar sitios menos inclementes en los que pasar el invierno. Ellos llegarán hasta África. Yo tendré que contentarme con pasar aquí un mes. C'est la vie, mon amie!

miércoles, 2 de junio de 2010

Montes Altos de Vitoria.

O ir a por lana y volver con trigo (o algo así). Ayer por la tarde fuimos a los Montes Altos de Vitoria a anillar pollos de Busardo ratonero (Buteo buteo), que en la zona denominan "guarrillas". No fue posible porque los árboles en los que estaban medían 28 o 30 metros y nuestra escalera todo terreno 6, el resto había que hacerlo escalando pero los árboles eran muy anchos. El esfuerzo fue enorme pero sin ningún éxito. Después de pasar un buen rato mirando al cielo miramos al suelo y, en las rodadas de los vehículos llenas de agua, encontramos una de las auténticas riquezas de los Montes Altos: el mundo de lo pequeño, los anfibios. En uno de los barrizales encontramos un juvenil de sapo corredor (Bufo calamita) y una docena de hembras de tritón palmeado (Lissotriton helveticus). En otros charcos más arriba en el monte encontramos una rana verde (Pelophylax perezi) , otra media docena de hembras de tritón palmeado y cuatro o cinco inmaduros (o larvas) de salamandra (Salamandra salamandra). A ver si tienen suerte y pueden salir adelante antes de que se sequen los charcos o algún enegúmeno con quad o moto atraviese a toda velocidad los charcos arrasando con toda la riqueza y biodiversidad biológica que hay alli. Hay decenas de descerebrados; quizás alguno de los que van a toda leche por el monte en moto matando todo y haciendo ruido, tenga ese vehículo llevado de su amor por la Naturaleza. Hay amores que matan.