Mi Código de la Circulación por la carretera de la vida.

"Yo soy solo uno. Puedo hacer solo lo que uno puede hacer; pero lo que uno puede hacer, yo lo hago" (John Seymour, 1914-2004). //La sinceridad está sobrevalorada.// Antes de hablar ten claro que las palabras sean más oportunas que el silencio.// No discutas nunca con un imbécil. Te obligará a rebajarte a su nivel y te ganará por experiencia.// ¡Cuántas veces no se pretende sólo derrotar al contrario, sino más bien hundirle tanto en lo profesional como en lo personal!// ¿Quieres ser feliz un instante (o dos)? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡Perdona!// Cuanto más pequeño es un corazón, más rencor alberga.// No juzgues. Todas las personas te pueden sorprender si les das la oportunidad.// Tú sigue adelante, si alguien quiere ir contigo, que tire también.// No mires mucho alrededor, sigue adelante pues como dijo no sé quién: "es preferible pedir disculpas a pedir perdón".// No es posible caer bien a todo el mundo. Hagas lo que hagas unos te querrán y otros te aborrecerán. Es inevitable.// El ser humano forma parte de la Naturaleza y es un ser vivo como los demás (árboles, zorros, libélulas, bacterias) por lo que está sometido a los mismos procesos vitales.// Las religiones son el principal enemigo de la salud mental.// Si soy normal, y hago esto y lo otro, seguro que todas las demás personas harán lo mismo o cosas parecidas.
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viernes, 14 de enero de 2011

De lobos y caperucitas.

Mi querida amiga Sonia me acaba de pasar un contacto con un periódico que esta mañana publicaba las "impresiones" de un fotógrafo de la Naturaleza que ha conseguido fotografiar una loba en la Sierra Salvada, en Álava. No he sido capaz de traer al blog el link con la página del periódico, así que traigo aquí una de las fotografías de la loba publicadas y me quedo con la impresión que ha producido en mí la lectura del artículo. Dice el fotógrafo Roberto González, de Artziniega, Álava: " Fue una sensación corta pero intensa, seguramente irrepetibler, y tras ver los resultados, por un lado me sentí feliz de haber conseguido registrar, al fin, una especie tan esquiva y, por otro, un tanto preocupado por haberlo hecho de esta forma tan dramática, huyendo del ser humano... Pero ésa es la cruda realidad de nuestros campos. A decir verdad en esta ocasión ocasión tuve una suerte increíblre, pues todo sucedió en menos de una hora. Me había colocado en un lugar con buen campo de visión con la idea de observar algún corzo, jabalí o zorro, cuando de repente y a simple vista, me llamó la atención, a lo lejos, un "bicho" corriendo a gran velocidad. Rápidamente lo enfoqué con mis prismáticos y en ese momento me dio un vuelco el corazón, no había duda, era un lobo que "volaba" como si hubiese visto al diablo. Unos minutos después llegaban un par de cazadores con su perro". La emoción que trasmite al leerlo me ha llegado hasta el fondo. He recordado vívamente la impresión que yo mismo experimenté cuando hace seis o siete años se cruzó en mi camino un lobo, una mañana de domingo en invierno. Bajaba yo a primera hora del Páramo de Masa, en donde había pasado el amanecer observando rapaces, por la localidad burgalesa de Escobados de Abajo, cuando un lobo cruzó la pista forestal por la que iba conduciendo a unos doscientos metros de donde yo estaba. No me cupo la menor duda de que era un lobo. Seguí conduciendo hasta el punto por el que había cruzado la pista, y al llegar allí, el corazón se me paró. El animal se había detenido junto a la pista y, mirándome fijamente, se relamió. Pasó lentamente la lengua por el morro. Es evidente que no me estaba diciendo con ese gesto que me iba a comer, sino que se estaba limpiando el morro de alguna carroña en la que estaba comiendo. Paré el vehículo, y a menos de diez metros, vi como se ponía en marcha otra vez y se perdía entre los matorrales. Temblando, éra tan grande mi dicha, que pensé que tenía que contárselo a alguien porque si no iba a reventar de la emoción. Saqué el móvil y marqué el número de mi hijo, que entonces estaba estudiando en Madrid. "¿Quién es?" preguntó totalmente dormido, pues apenas eran las diez y media de la mañana de un domingo de invierno. "Soy yo -le grité- acabo de ver un lobo!". "Ah, qué bien, -me dijo- me alegro por ti". La línea se interrumpió. Supongo que se dió media vuelta y siguió durmiendo. Mi alegría y emoción fue breve pero intensa. Había visto un lobo libre en la Naturaleza libre. Acabo de recordarlo gracias al link que me ha pasado Sonia. ¡Qué bonita es la libertad!

domingo, 6 de junio de 2010

Aproximación a la comunidad de aves de Mendixur (Álava).

Verderón común macho (5 junio 2010).


Agateador común (5 junio 2010).

Hembra pardillo (5 junio 2010).



Ruiseñor común (5 junio 2010).


Verdecillo hembra (5 junio 2010).


Mito (5 junio 2010).

(Las fotos son de Charo Glz. de Zárate).
Ayer sábado pasamos la mañana anillando. Empezamos a montar las redes a las cinco menos cuarto y para las seis estaban montadas las 10 redes. En total más de 300 m2 de red japonesa. Todavía las capturas son escasas (40-50) porque los fríos de la primera semana de mayo han malogrado muchas puestas y han retrasado mucho todo el ciclo. Normalmente deberíamos estar recogiendo en las redes pollos de este año volantones, pero seguimos capturando adultos reproductores. Hasta finales de mes no comparecerán los pollos a su cita anual. En la comunidad ornítica de la zona en la que anillamos hay varios momentos perfectamente diferenciables. Paso prenupcial (finales de invierno-primavera), reproducción estivales y residentes (finales de primavera-verano), paso post nupcial (finales de verano-otoño), residentes invernantes (invierno). En cada una de estas estaciones biológicas son diferentes las especies que caen en nuestras redes y diferente su biometría. Hay un grupo de especies que puede caer todo el año ya que son residentes, pero en su caso lo que varía es la edad. Ahora, entre los adultos reproductores estivales y residentes, están apareciendo aves que no vemos el resto del año aunque son residentes en otras zonas de Álava. En el soto en el que instalamos las redes en primavera hay más inquilinos pues bajan a la zona de matorral y de arbolado a construir sus nidos y, probablemente, se acercan a la zona húmeda a beber. El verdecillo (Serinus serinus), el verderón (Carduelis chloris), el pardillo (Carduelis cannabina) y el agateador común (Certhia brachydactyla), comunes en Álava, caen en nuestras redes únicamente en este periodo primaveral. Aquí se unen a los residentes habituales chochín común (Troglodytes troglodytes), petirrojo europeo (Eritachus rubecula), ruiseños bastardo (Cettia cetti), mito (Aegitalus caudatus), el mosquitero común (Phylloscopus collybita) y la curruca capirotada (Sylvia atricapilla). Junto con algunos estivales como el zarcero común (Hippolais polyglotta), el carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus) o el ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) estos pequeños pájaros constituyen una parte importante de la variada comunidad de aves de este humedal.

domingo, 23 de mayo de 2010

Anillamiento, aportando a la biología de la conservación.

Este era el aspecto del hábitat en el que se encuentra la Estación de Esfuerzo Constante a las 06:30 de la mañana (Foto Charo Glz. de Zárate).

Ayer sábado nos citamos a las 05:15 (sí, a las cinco y cuarto) de la mañana para ir a anillar paseriformes en la Estación de Esfuerzo Constante que la Sociedad de Ciencias Aranzadi, con la colaboración de la Asociación Txolarrea (Gorrión) y varios voluntarios, mantiene en una de las colas del embalse alavés de Ullíbarri-Gamboa. Nos juntamos ocho personas. Hizo un día magnífico y acabamos a las 13:00 horas con el sol en todo lo alto. Vimos multitud de aves, anillamos bastantes y fue un día sin estrés, laborioso y feliz. Es muy curioso cómo evolucionan las capturas en una Estación de Esfuerzo constante. Ahora ya han pasado todos los migradores transaharianos en su migración prenupcial, que nos permitió sobrepasar las cincuenta capturas algún día. Ayer únicamente anillamos adultos, la mayoría de ellos reproductores, de las aves que pasan el verano con nosotros. Capturamos poco más de cuarenta. La próxima vez que vayamos esta temporada (vamos cada quince días), probablemente empezaremos a capturar pollos volantones que han abandonado el nido y pasaremos de las cincuenta capturas; pero deberemos quedar a las cinco menos cuarto de la mañana, porque la temporada va avanzando. Entre las de ayer muchas recapturas porque entre los paseriformes residentes hay muchos viejos amigos: Luscinia megarhynchos, Eritachus rubecula, Acrocephalus arundinaceus, Acrocephalus scirpaceus, Sylvia borin, Sylvia atricapilla, Turdus merula, Cettia cetti, Hippolais polyglotta, Carduelis chloris, etc. ¡Ay, qué bonita es la primavera, hija! (A ver si hay suerte y se establece entre nosotros de una puñetera vez).