Mi Código de la Circulación por la carretera de la vida.

"Yo soy solo uno. Puedo hacer solo lo que uno puede hacer; pero lo que uno puede hacer, yo lo hago" (John Seymour, 1914-2004). //La sinceridad está sobrevalorada.// Antes de hablar ten claro que las palabras sean más oportunas que el silencio.// No discutas nunca con un imbécil. Te obligará a rebajarte a su nivel y te ganará por experiencia.// ¡Cuántas veces no se pretende sólo derrotar al contrario, sino más bien hundirle tanto en lo profesional como en lo personal!// ¿Quieres ser feliz un instante (o dos)? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡Perdona!// Cuanto más pequeño es un corazón, más rencor alberga.// No juzgues. Todas las personas te pueden sorprender si les das la oportunidad.// Tú sigue adelante, si alguien quiere ir contigo, que tire también.// No mires mucho alrededor, sigue adelante pues como dijo no sé quién: "es preferible pedir disculpas a pedir perdón".// No es posible caer bien a todo el mundo. Hagas lo que hagas unos te querrán y otros te aborrecerán. Es inevitable.// El ser humano forma parte de la Naturaleza y es un ser vivo como los demás (árboles, zorros, libélulas, bacterias) por lo que está sometido a los mismos procesos vitales.// Las religiones son el principal enemigo de la salud mental.// Si soy normal, y hago esto y lo otro, seguro que todas las demás personas harán lo mismo o cosas parecidas.
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lunes, 18 de julio de 2011

Los jilgueros y otros fringílidos están ansiosos de sal (ClNa).

En mi casa en Ribavellosa, localidad situada al sur de la provincia española de Álava, en la Cuadrilla de Añana, hay un muro al que todos los días llegan jilgueros (Carduelis carduelis) y verdecillos (Serinus serinus) a picotear colgados. Es un muro de piedra arenisca y, por el interior, está la habitación en la que desde tiempo inmemorial se guardaban las salazones. Allí se han guardado durante generaciones las caretas y las orejas de cerdo guardadas en sal, así como perniles y tocinos en salmuera. Después de cientos de años (la casa cumple este año cuatrocientos 400 años ya que fue construida en 1611), la sal ha ido subiendo por la pared y mezclándose con la piedra arenisca. La piedra está muy descompuesta así que los fringílidos tienen doble ventaja. Por un lado comen sal, necesaria para sus procesos metabólicos y celulares, y por otro toman arena, la cual les resulta útil para la predigestión de semillas en el buche.
El otro día, visitando los almacenes de sal que, en previsión de las nevadas del invierno, se mantienen llenos en el Parque de Bomberos, lugar a donde me ha llevado mi nuevo trabajo, observé cómo durante toda la mañana, pequeños grupos familiares de jilgueros y verdecillos, se posaban en la sal y picoteaban durante un rato, incluso dentro del almacén. Tengo la impresión de que necesitan mucho la sal pues se acercaban aunque hubiera personas cerca e incluso entraban en los almacenes. En Ribavellosa es igual; no les importa que haya gente en el jardín. Ellos a lo suyo. Ya sé que los animales, especialmente los herbívoros, necesitan sal. Son conocidas las tabletas de sal para vacas y terneros, así como la famosa cueva de Kenia en la que los elefantes arrancan sal por la noche, pero no he visto que picoteen sal más que jilgueros y verdecillos. A lo mejor otras aves granívoras y herbívoras también devoran sal para suplementar su dieta, pero yo no las he visto. Consto.

jueves, 14 de octubre de 2010

Un día en las Machorras. Texto para acompañar a las fotografías.

Los días 12 y 13 de octubre los hemos pasado en una cabaña en la montaña cantábrica de Burgos, en las proximidades de las Machorras, municipio de Espinosa de los Monteros. Con la selección de fotografías que forman la entrada anterior creo que es suficiente para que te hagas una idea de lo agreste y espectacular que es aquello. El día 12 amaneció gris, después de una noche en la que llovió todo lo que quiso y en la que "el héroe de la noche" sacó a una furgoneta atravesada y encajada entre los taludes de un camino, hundida en el suelo de piedras y barro. A la luz de un frontal y un par de linternas, mientras llovía a mares, de noche cerrada, la potencia, a la par que la exquisita fuerza, del "héroe de la noche" permitieron sacar el vehículo sin ninguna dificultad. El día amaneció sin lluvia pero muy brumoso. El paisaje, maravilloso. La soledad, bellísima. Desde primera hora los pájaros se manifestaron cantando. Hay allí muchas aves forestales residentes como carboneros (Parus major), herrerillos (Parus caeruleus) o trepador azul (Sitta europaea). El hábitat es de dispersas masas boscosas de caducifolios como haya, fresno o roble sobre grandes espacios de pastos verdes cerrados con tapias de piedra seca. Con un sotobosque de zarzamora, aulaga, endrino, escaramujo y helechos en los espacios por los que no pastan las vacas. Además de ello, estos valles están conformados por elevadas montañas calizas con cortados y hendiduras muy abundantes. Más hacia arriba desaparecen los árboles y, las zonas que no se pastan, están cubiertas de helechos, que son los que dan el color de herrumbre a esas alturas en otoño. Tengo la impresión de que la combinación de bosques y praderas es el hábitat ideal para el arrendajo común (Garrulus glandarius), el busardo ratonero (Buteo buteo); o las cornejas (Corvus corone), chovas (Pyrrhocorax sp.) y buitres leonados (Gyps fulvus) en las escarpaduras. Entre las vacas se ven bandadas de pinzones vulgares (Fringilla coelebs), verdecillos (Serinus serinus), verderón serrano (Serinus citrinella), verderón común (Carduelis chloris) y pardillo común (Carduelis cannabina). A sus pies, y entre el estiércol, se ven bisbitas pratenses (Anthus pratensis). Entre los matorrales se adivina al petirrojo (Eritachus rubecula), al chochín (Troglodytes troglodytes) y al acentor común (Prunella modularis). La belleza y serenidad de un paseo por los caminos, apenas adivinados, bordeados de muros de piedras irregulares, se completa con la constante compañía de aves de todas estas especies. Al atardecer, en los roquedos, los buitres abren sus alas de espaldas al sol. La casi total desaparición de personas en aquellas soledades, unida a una severa disminución de explotaciones de ganado vacuno, hace que no sea fácil imaginar la actividad frenética que tuvo que haber en estos altos pastos estivales durante los veranos de hace unos años. La siega, el acarreo y ensilado del heno, el ganado bajando a beber al río, las fiestas en los pueblos de los alrededores, la bajada de los montes al acercarse el otoño (por estas mismas fechas) llenarían el aire de sonidos, luces y olores. Ahora, aquello es un pálido reflejo de aquellos días luminosos en los que las cosas, las tapias, las casas, las cuadras cumplían una función. La actual tranquilidad pone un punto de melancolía, de un mundo que desaparece ante nuestros ojos.

martes, 29 de junio de 2010

Nombres científicos de los fringílidos de Leiva.

En este apartado de nombres científicos, hoy vamos a seguir los datos publicados en su Diccionario de nombres vernáculos de aves por Francisco Bernis. Es un libro interesantísimo publicado por la Editorial Gredos, en Madrid en 1995.

Carduelis carduelis (jilguero). La denominación científica del jilguero encuentra su origen en su denominación griega acanthis, "cardo". Del griego pasó al latín vulgar cardelis y de allí lo tomaron los científicos.

Carduelis chloris (verderón). Chloris lo han tomado del griego chlôros (color verde suave o amarillo pálido) fijándose en los matices del verde al amarillo que caracterizan a estos pájaros.

Serinus serinus (verdecillo). Su nombre científico lo tomaron del latín medieval cerinus por el amarillo cera de la cara del macho.

Carduelis cannabina (pardillo). Los científicos tomaron el nombre específico cannabina para denominar a esta ave, de la afición que la misma muestra por los cañamones. El cáñamo era una planta muy conocida en la agricultura antigua tanto como el lino. La afición de esta ave por las semillas de ambas plantas ha marcado los nombres comunes que tiene en varios lugares. En Francia, por ejemplo se le denomina Linotte mélodieuse; y en inglés Linnet. También en España se le denomina cañamero en varias localidades de Álava, Navarra y Jaén).

domingo, 27 de junio de 2010

Aproximación a la comunidad ornítica estival del embalse de Leiva (La Rioja).






El sábado 26 de junio pasamos la mañana haciendo un recorrido por el embalse de Leiva para tener una primera visión de la comunidad ornítica de este enclave riojano. Hacía calor porque, aunque el cielo estaba nublado, de vez en cuando aparecía el sol. En las fotografías se ve muy bien el cielo que hacía. En el momento de máximo calor, hacia las 14:00 horas, la temperatura era de 25º C. En el agua nadaban los somormujos con su librea nupcial. Cruzaron volando por encima de nosotros dos garzas reales. A lo lejos vimos sobrevolar el embalse una ave blanca que podía ser una garceta común, pero esta observación deberíamos confirmarla en próximas visitas. En el aire sonaban insistentes los reclamos del abejaruco europeo, y en el talud en el que anida la colonia, de unos ochenta y cinco orificios, hay ocupados cuatro o cinco este año. Sobre el agua, en otro talud diferente, una pequeña colonia de aviones zapadores está cebando a los pollos. La tersa superficie de la lámina del agua es alterada por los toques de los vencejos que se lanzan para beber. De entre los carrizos de las orillas sale insistentemente el apresurado canto del carricero tordal. Pudimos diferenciar un mínimo de ocho aves lanzando sus notas desde los carrizos a pocos centímetros del agua. También cruzó un mirlo y un par de lavanderas se persiguieron por el aire de la orilla. Pero los reyes del lugar son los fringílidos. Hay un buen número de jilgueros (no menos de seis parejas con pollos), pardillos (dos parejas), verderones comunes (no menos de ocho parejas), verdecillos (tres parejas). En conjunto son los que más se ven pues van siguiendo al caminante por los árboles que bordean el camino y se dejan ver y oir todo el tiempo. En las laderas de la pared oeste del embalse, la vegetación de secano espliego, tomillo, etc. oculta a una numerosa población de aláudidos y entre las piedras se ven a menudo machos y hembras de collalba gris. El agua está verde, saturada de algas. Como siga así va a tener un problema de eutrofización antes de que acabe julio. Los árboles de la orilla configuran un pequeño soto junto al carrizal, y la fila de coníferas, cipreses sobre todo, plantados por mano humana, se convierten en el lugar ideal para el anidamiento de los fringílidos. Un lugar de abundante vida animal pero frágil y cuyos límites se ven muy bien pues por allí andan, sin ningún control, motos trialeras, coches y furgonetas. Otro día más. 801811.




domingo, 6 de junio de 2010

Aproximación a la comunidad de aves de Mendixur (Álava).

Verderón común macho (5 junio 2010).


Agateador común (5 junio 2010).

Hembra pardillo (5 junio 2010).



Ruiseñor común (5 junio 2010).


Verdecillo hembra (5 junio 2010).


Mito (5 junio 2010).

(Las fotos son de Charo Glz. de Zárate).
Ayer sábado pasamos la mañana anillando. Empezamos a montar las redes a las cinco menos cuarto y para las seis estaban montadas las 10 redes. En total más de 300 m2 de red japonesa. Todavía las capturas son escasas (40-50) porque los fríos de la primera semana de mayo han malogrado muchas puestas y han retrasado mucho todo el ciclo. Normalmente deberíamos estar recogiendo en las redes pollos de este año volantones, pero seguimos capturando adultos reproductores. Hasta finales de mes no comparecerán los pollos a su cita anual. En la comunidad ornítica de la zona en la que anillamos hay varios momentos perfectamente diferenciables. Paso prenupcial (finales de invierno-primavera), reproducción estivales y residentes (finales de primavera-verano), paso post nupcial (finales de verano-otoño), residentes invernantes (invierno). En cada una de estas estaciones biológicas son diferentes las especies que caen en nuestras redes y diferente su biometría. Hay un grupo de especies que puede caer todo el año ya que son residentes, pero en su caso lo que varía es la edad. Ahora, entre los adultos reproductores estivales y residentes, están apareciendo aves que no vemos el resto del año aunque son residentes en otras zonas de Álava. En el soto en el que instalamos las redes en primavera hay más inquilinos pues bajan a la zona de matorral y de arbolado a construir sus nidos y, probablemente, se acercan a la zona húmeda a beber. El verdecillo (Serinus serinus), el verderón (Carduelis chloris), el pardillo (Carduelis cannabina) y el agateador común (Certhia brachydactyla), comunes en Álava, caen en nuestras redes únicamente en este periodo primaveral. Aquí se unen a los residentes habituales chochín común (Troglodytes troglodytes), petirrojo europeo (Eritachus rubecula), ruiseños bastardo (Cettia cetti), mito (Aegitalus caudatus), el mosquitero común (Phylloscopus collybita) y la curruca capirotada (Sylvia atricapilla). Junto con algunos estivales como el zarcero común (Hippolais polyglotta), el carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus) o el ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) estos pequeños pájaros constituyen una parte importante de la variada comunidad de aves de este humedal.