Mi Código de la Circulación por la carretera de la vida.

"Yo soy solo uno. Puedo hacer solo lo que uno puede hacer; pero lo que uno puede hacer, yo lo hago" (John Seymour, 1914-2004). //La sinceridad está sobrevalorada.// Antes de hablar ten claro que las palabras sean más oportunas que el silencio.// No discutas nunca con un imbécil. Te obligará a rebajarte a su nivel y te ganará por experiencia.// ¡Cuántas veces no se pretende sólo derrotar al contrario, sino más bien hundirle tanto en lo profesional como en lo personal!// ¿Quieres ser feliz un instante (o dos)? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡Perdona!// Cuanto más pequeño es un corazón, más rencor alberga.// No juzgues. Todas las personas te pueden sorprender si les das la oportunidad.// Tú sigue adelante, si alguien quiere ir contigo, que tire también.// No mires mucho alrededor, sigue adelante pues como dijo no sé quién: "es preferible pedir disculpas a pedir perdón".// No es posible caer bien a todo el mundo. Hagas lo que hagas unos te querrán y otros te aborrecerán. Es inevitable.// El ser humano forma parte de la Naturaleza y es un ser vivo como los demás (árboles, zorros, libélulas, bacterias) por lo que está sometido a los mismos procesos vitales.// Las religiones son el principal enemigo de la salud mental.// Si soy normal, y hago esto y lo otro, seguro que todas las demás personas harán lo mismo o cosas parecidas.
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miércoles, 4 de mayo de 2011

Fresno de Río Tirón. Más pájaros "africanos". Vencejo y abubilla. Common swift & hoopoe.

De las aves procedentes de África que vienen a Fresno de Río Tirón (Burgos. España) a pasar el verano y reproducirse, echábamos de menos en entradas anteriores al abejaruco (Merops apiaster), la abubilla (Upupa epops) y al vencejo (Apus apus). Pues bien, este pasado viernes día 29 de abril llegaron los primeros vencejos y el domingo 1 de mayo apareció la primera abubilla. La primavera sólo será plena con la llegada del abejaruco, pero ya se encuentran con nosotros prácticamente la totalidad de los que denomino "africanos". La abubilla pertenece al Orden de las coraciiformes, Familia Upupidae. Es un ave relativamente grande, inconfundible, con sus alas blancas y negras y la cresta que despliega en semicírculo.Tiene un pico curvo, largo y flexible con el que captura lombrices, insectos y sus larvas. Come en el suelo y va rebuscando con su pico. Anida en águjeros de árboles, vallas de piedra, corrales, ruinas, etc. Es relativamente abundante si bien, como todas las demás aves insectívoras, está experimentando una cierta regresión.
El vencejo es un ave perteneciente al Orden de las Apodiformes, Familia Apodidae. Es una de las aves más relacionada con el verano. Su silueta en forma de hoz, cruzando los cielos como una rúbrica veloz, inmediatamente nos lleva a las estampas veraniegas. Abunda en nuestras ciudades y pueblos durante la primavera y el verano. Parece negro a distancia. Gregario, a menudo forma grupos apretados y estridentes. Forma colonias en huecos y grietas de edificios. Insectívoro, se alimenta del llamado "plancton del aire": dípteros, arácnidos, pequeños animales que flotan en el aire y son movidos por sus corrientes. Retira de nuestros cielos una cantidad enorme de animalillos que, en su ausencia, llegan a producir molestias. Cada uno devora unos 22.000 al día; por muy pequeñas que sean sus presas, el conjunto de vencejos de cualquiera de nuestras localidades retira del aire una masa de varios miles de toneladas (sí, toneladas de las de 1.000 kilos) cada temporada. Tengo la impresión de que sus bandadas, que parecen siempre persiguiéndose y emitiendo chillidos, son una de las clásicas estampas del verano de las latitudes templadas. Anida en edificios y bajo tejados con lo que el cambio de las tejas árabes por nuevas fórmulas de tejas planas y tejados metálicos le están suponiendo un enorme coste reproductivo por eliminación de lugares para anidar. Como a todas las insectívoras, el abuso de insecticidas está mermando sus posibilidades tróficas. En nuestras manos está su conservación.



sábado, 10 de julio de 2010

Ribera Baja (Álava): un soto protector.





Esta mañana de sábado, probablemente el sábado más caluroso del año, me he acercado hasta el soto de un río en Ribera Baja. Hacía un calor extraordinario, pero las últimas lluvias y la humedad del invierno han animado de tal manera a matorrales y árboles que el follaje apenas permitía el paso de los rayos del sol. Sobre la bóveda verde, a pleno sol volaban los vencejos persiguiéndose a gritos. El río corría tranquilo pero había que llegar casi hasta el agua para poder verlo. La sensación de aislamiento, de mundo ensimismado, que acompaña a los ríos se hacía esta mañana particularmente intensa. Iba yo buscando una colonia de avión zapador (Riparia riparia) que suele organizarse allí, pero no se veían los taludes de cubiertos de vegetación como estaban. Unos cortados más lejanos han sido colonizados por los abejarucos (Merops apiaster). Seguiré buscando pero no creo que haya zapadores este año. A pesar de todo, y aún cuando apenas he estado un par de horas, la fauna ornítica del soto se ha manifestado con todo su esplendor. Habrá que volver varias veces para poder caracterizarla, pero esta mañana el espectáculo ha sido total. Sólo entre los paseriformes he visto mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita), acentor común (Prunela modularis), petirrojo (Eritachus rubecula), curruca capirotada (Sylvia atricapilla). Todos libres, vivos, activos, plenos de agitación. En la orilla, junto al agua, sobre una pequeña plataforma de piedras, semioculto bajo los árboles del soto el calor se hacía soportable y las pequeñas aves se movían ajenas al observador oculto. De pronto una paloma torcaz (Columba palumbus) ha levantado, ruidosa, el vuelo. El pito real (Picus viridis) ha lanzado su relincho de cebra. Bandadas de jilgueros (Carduelis carduelis) compuestas de adultos y jóvenes de este año cruzaban insistentemente de un lado a otro sobre las huertas cercanas. Hay momentos en los que un segundo vale por una eternidad. El espectáculo era total: sonido, olor, temperatura, luz, sombra,... mágico. 801811

domingo, 27 de junio de 2010

Aproximación a la comunidad ornítica estival del embalse de Leiva (La Rioja).






El sábado 26 de junio pasamos la mañana haciendo un recorrido por el embalse de Leiva para tener una primera visión de la comunidad ornítica de este enclave riojano. Hacía calor porque, aunque el cielo estaba nublado, de vez en cuando aparecía el sol. En las fotografías se ve muy bien el cielo que hacía. En el momento de máximo calor, hacia las 14:00 horas, la temperatura era de 25º C. En el agua nadaban los somormujos con su librea nupcial. Cruzaron volando por encima de nosotros dos garzas reales. A lo lejos vimos sobrevolar el embalse una ave blanca que podía ser una garceta común, pero esta observación deberíamos confirmarla en próximas visitas. En el aire sonaban insistentes los reclamos del abejaruco europeo, y en el talud en el que anida la colonia, de unos ochenta y cinco orificios, hay ocupados cuatro o cinco este año. Sobre el agua, en otro talud diferente, una pequeña colonia de aviones zapadores está cebando a los pollos. La tersa superficie de la lámina del agua es alterada por los toques de los vencejos que se lanzan para beber. De entre los carrizos de las orillas sale insistentemente el apresurado canto del carricero tordal. Pudimos diferenciar un mínimo de ocho aves lanzando sus notas desde los carrizos a pocos centímetros del agua. También cruzó un mirlo y un par de lavanderas se persiguieron por el aire de la orilla. Pero los reyes del lugar son los fringílidos. Hay un buen número de jilgueros (no menos de seis parejas con pollos), pardillos (dos parejas), verderones comunes (no menos de ocho parejas), verdecillos (tres parejas). En conjunto son los que más se ven pues van siguiendo al caminante por los árboles que bordean el camino y se dejan ver y oir todo el tiempo. En las laderas de la pared oeste del embalse, la vegetación de secano espliego, tomillo, etc. oculta a una numerosa población de aláudidos y entre las piedras se ven a menudo machos y hembras de collalba gris. El agua está verde, saturada de algas. Como siga así va a tener un problema de eutrofización antes de que acabe julio. Los árboles de la orilla configuran un pequeño soto junto al carrizal, y la fila de coníferas, cipreses sobre todo, plantados por mano humana, se convierten en el lugar ideal para el anidamiento de los fringílidos. Un lugar de abundante vida animal pero frágil y cuyos límites se ven muy bien pues por allí andan, sin ningún control, motos trialeras, coches y furgonetas. Otro día más. 801811.




lunes, 3 de mayo de 2010

Nombres científicos de aves.

Desde el pasado día 29 de abril se están viendo vencejos comunes (Apus apus) en Vitoria y alrededores. Por mi parte los primeros que vi lo fueron el sábado mientras anillábamos a unos 10 km al Este de Vitoria. Había una auténtica nube de vencejos sobre la zona. No me extraña porque la biomasa de insectos dípteros era abundante después de una semana de buen tiempo y calor. Sin embargo, todavía no los he visto sobre los tejados de Vitoria. Para colmo ya ha terminado la primavera, que este año ha caído en miércoles, y hemos vuelto al invierno, así que los pobres vencejos pasarán unos cuantos días malos. Apus apus son palabras que vienen del griego pous (pie) pero con la partícula negativa a. Es decir apous "sin pie". De la palabra griega derivó el apus, nombre del pájaro en latín y que fue tomado por los científicos para su denominación científica moderna. Se le llama pues "sin pie, sin pie" (aunque de hecho tienen pies, pero muy cortos).
El nombre científico del ruiseñor común, Luscinia megarhynchos, encuentra el motivo en que luscinia era el nombre de esta ave en latín clásico y megarhyncos es una palabra de origen griego que quiere decir pico grande. No se entiende muy bien esta denominación, dado que el ruiseñor no tiene un pico especialmente grande. Científicamente fue denominado así por Brhem en 1831.
La pareja de papamoscas cerrojillo que anillamos el sábado se denomina científicamente Ficedula hypoleuca. Ficedula, es una palabra latina que significa literalmente "comedor de higos". Hypoleuca proviene de dos palabras griegas que significan "debajo" y "blanco", por lo que hemos de suponer que el científico que los nombró quería decir que por debajo son blancos, lo que contratasta con el color general oscuro-negro (especialmente en el traje estival de los machos). La denominación científica en su conjunto significaría "el comedor de higos que por debajo es blanco". Lo que no es muy congruente dado que come, sobre todo, dípteros (como indica su denominación común castellana de "papa", papar comer, moscas) e himenópteros. A veces alguna baya, pero no particularmente higos.
Sin embargo, la curruca mosquitera, Sylvia borin sí que come higos, pero su nombre científico, creado en 1783 por Boddaert, hace referencia a que vive en bosques o en espacios arbolados (Sylvia viene del latín silva: selva) y borin es la palabra para denominar a la curruca en un dialecto italiano (región de Genes).
Así que a los papamoscas que comen moscas se les llama ficedula (comedores de higos) y a la curruca que come higos se la llama "mosquitera". Bien, todo se va aclarando. De aclaración a aclaración hasta la oscuridad total. Esto es todo amigos.