Mi Código de la Circulación por la carretera de la vida.

"Yo soy solo uno. Puedo hacer solo lo que uno puede hacer; pero lo que uno puede hacer, yo lo hago" (John Seymour, 1914-2004). //La sinceridad está sobrevalorada.// Antes de hablar ten claro que las palabras sean más oportunas que el silencio.// No discutas nunca con un imbécil. Te obligará a rebajarte a su nivel y te ganará por experiencia.// ¡Cuántas veces no se pretende sólo derrotar al contrario, sino más bien hundirle tanto en lo profesional como en lo personal!// ¿Quieres ser feliz un instante (o dos)? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡Perdona!// Cuanto más pequeño es un corazón, más rencor alberga.// No juzgues. Todas las personas te pueden sorprender si les das la oportunidad.// Tú sigue adelante, si alguien quiere ir contigo, que tire también.// No mires mucho alrededor, sigue adelante pues como dijo no sé quién: "es preferible pedir disculpas a pedir perdón".// No es posible caer bien a todo el mundo. Hagas lo que hagas unos te querrán y otros te aborrecerán. Es inevitable.// El ser humano forma parte de la Naturaleza y es un ser vivo como los demás (árboles, zorros, libélulas, bacterias) por lo que está sometido a los mismos procesos vitales.// Las religiones son el principal enemigo de la salud mental.// Si soy normal, y hago esto y lo otro, seguro que todas las demás personas harán lo mismo o cosas parecidas.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Impresiones de invierno.

Huele a estiércol.
El leve calor del sol aviva los olores.
El brillo de su luz,
aunque velada,
da nueva vida a los prados.
Allí, abajo, la bruma trae
el recuerdo de la mar lejana.
Hace mucho tiempo
que no se oye
el ruido de las ruedas de las carretas.
Desaparecieron las carretas,
desaparecieron los carreteros.
Un día, un año.
En el aire parece que suena una campana.
Lejos, leve, cantarina, más bien
soñada.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿De verdad crees que sirve para algo colaborar en un estudio sobre el Milano real (Milvus milvus) en la comarca burgalesa de la Bureba?

Cuando todo alrededor se desmorona. Cuando la apetencia europea de biodiesel está acusando la deforestación de enormes superficies de selvas tropicales en África, Asia y Sudamérica. Cuando la demanda de IKEA de aceite de palma para fabricar sus glamurosas velas está provocando la desaparición de selvas en Indonesia y con ellas la desaparición del orangután en libertad. Cuando la demanda energética hace que se consuman tales cantidades de combustibles fósiles que, de una manera catastrófica, se está afectando al clima mundial. Cuando todos los países reunidos en la Cumbre del Planeta en Río de Janeiro no han sido capaces de cumplir los objetivos 2010 de conservación de la biodiversidad ¿De verdad crees que sirve para algo el colaborar en un estudio sobre los Milanos reales (Milvus milvus) (en la fotografía) en la comarca burgalesa de la Bureba (España)? Bueno, pues creo que sí. Hay cuatro argumentos que a mí me sirven, y yo creo que habrá otros muchos argumentos si cada uno se pone a pensar en lo que a él o ella le motiva. En primer no estoy sólo. Somos un grupo de personas que, aunque no nos conocemos entre nosotros, sabemos que compartimos un enorme respeto por el medio ambiente. En consecuencia nunca realizaremos acciones o prácticas contrarias a su buena salud. De la misma manera, actuaremos como pequeños núcleos de levadura en el seno de otros grupos, familiares, de tiempo libre, deportivos, educativos, políticos, culturales, etc. y, gracias a ello, se acabará imponendo una perspectiva de respeto medioambiental en muchas de las acciones sociales en las que participamos.
En segundo lugar nos reputamos herederos de la ya vieja tradición de los científicos de campo. La paciente labor de observación de campo de centenares de personas durante centenares de años ha permitido evidentes avances en las ciencias en general y en la ciencia de la biología de la conservación en particular. La divulgación de estas investigaciones ha permitido que cientos de personas que nunca se habían preocupado por el bienestar de los seres vivos que son nuestros compañeros de viaje en la nave espacial a la que llamamos Tierra, se conviertan en expertos en pájaros, rapaces, zorros, lobos, jabalíes, etc. Cuando salen al campo las huellas les hablan; y plantas y animales, al ser reconocidos, se abren y florecen como las páginas de un libro cuando se sabe leerlo. Además los científicos de campo, cuyo patrón es San Charles Darwin, saben que el resultado de sus miles de pacientes observaciones puede acabar fructificando en una nueva teoría universal. En tercer lugar, la presencia de paseantes y de naturalistas en el campo tiene la virtud de impedir que éste sea cerrado y se abra sólo para quienes tienen intereses de explotación del mismo. El campo abierto tiene una dimensión social que hará llegar a las instituciones puntos de vista de respeto y conservación altruista tan válidos, por lo menos, como los intereses pecuniarios si bien de una calidad moral superior. Abandonemos, aunque sólo sea temporalmente, las ciudades y sintámonos parte de la Naturaleza. Compartamos con las personas del mundo rural nuestras inquietudes y aprovechemos su experiencia para mejorar nuestra forma de vida y la suya. Además, la visión del campo proporcionará la serenidad y el sosiego de un íntimo disfrute a quienes sepan verlo con los ojos abiertos de sus genes salvajes.
En cuarto lugar, no cabe duda de que una observación paciente de la vida y costumbres del milano real permitirá la identificación de patrones temporales y espaciales en las mismas, que resultan fundamentales para el diseño de políticas de conservación. De esta manera, una especie que durante docenas de años ha sigo perseguida, y premiada su captura, verá abrirse ante ella el horizonte luminoso de la esperanza de su conservación. El que los observadores seamos personas de todo origen y condición va abriendo la puerta a que los verdaderos guardianes del territorio, los verdaderos responsables del bienestar de nuestros compañeros de viaje animal seamos personas normales o, por mejor decir, seamos todos, sin reservar la responsabilidad de la conservación a castas de especialistas.

Quizás todos esto podría resumirse en el conocido aforismo "piensa globalmente, actúa localmente". No te dejes aplastar por los grandes problemas ambientales. Tengo la impresión de que las mejoras que tú consigas en tu entorno inmediato o con tus limitados recursos constituirán, sin duda ninguna, parte de la solución.

lunes, 27 de diciembre de 2010

El Ministro de Fomento premio Natura Conservation Awards 2010.

Aunque os parezca increíble, el Ministro de Fomento, el bachiller José Blanco, ha recibido el premio Natura Conservation Awards que otorga la tan prestigiosa como desconocida Fundación para el Desarrollo Sostenible y la Sostenibilidad sin Interferencias Naturales. En la justificación del fallo, la Fundación hace referencia a la habilidad de nuestro ministro para identificar con claridad Progreso y Tren de Alta Velocidad. Ha conseguido que España sea el segundo país del mundo, tras de China, en kms. de Alta Velocidad en servicio, lo que garantiza el mejor de los progresos, sostenible por supuesto. De acuerdo a los méritos que la Fundación ha encontrado en D. José Blanco es de los principales el que el Tren de Alta Velocidad fragmenta hábitats mediante barreras infranqueables, por lo que garantiza la desaparición de especies animales y vegetales en un plazo relativamente corto. A partir de tan venturoso momento no será necesario realizar Evaluaciones de Impacto Ambiental previas a la realización de nuevos proyectos de infraestructuras y urbanización pues el Tren de Alta Velocidad habrá dejado el país sin nada que conservar. "El Progreso avanzará más rápidamente sin tener que realizar todas esas zarandajas previas" , manifiesta un portavoz autorizado de la Fundación.

En segundo lugar, se destaca que el Tren de Alta Velocidad aisla pueblos, interrumpe caminos y carreteras comarcales y únicamente quedan bien comunicadas las capitales que tengan estación. Asimismo se interrumpen cursos de agua, arroyos y regatos. Por lo tanto, enseguida se completará la despoblación del mundo rural y se podrá proceder a plantar todo él de especies transgénicas que no precisen de mano de obra, garantizandose así la calidad de vida de los agricultores, bien atendidos en ciudades. "Se evitará de esta manera el engorro de tener que garantizar a los habitantes del medio rural atención sanitaria, transporte, alimentación natural, agua de calidad, saneamiento, educación, etc. pues todo ello se garantiza mejor en la ciudad", manifiesta el mismo preclaro portavoz. En tercer lugar, destaca la Fundación que el Tren de Alta Velocidad corta el aire y vuela como una bala, consiguiendo de esta manera eliminar decenas y centenares de aves y mamíferos que pasen en ese momento por las vías. De esta manera, al igual que en el punto primero, se eliminan las especies más delicadas o menos abundantes y desaparece la obligación de hacer Evaluaciones de Impacto Ambiental con lo que el progreso no corre sino ¡vuela! Por todo ello, el Ministro ha sido galardonado con el premio "Perfeto ineto". El que no se lo crea que coja una calabaza y se vaya de Vitoria a su plaza. ¿Qué día es hoy?, pues eso. Jasinto, iñusente, iñusente. ¡Ay, qué mal sueño he tenido, hija!

Mañana de domingo invernal en el campo.

Cuando ayer por la mañana salí al campo hacía -8º C. El sol salió pronto, pero por mucho esfuerzo que hiciera, a mediodía, la temperatura estaba en -4ºC. El día fue soleado, sin viento, sin nubes, perfectamente sereno. Un día estupendo para, eso sí bien pertrechado, salir a dar una vuelta por el campo. Ayer me tocaba hacer la revisión de uno de los dormideros de milano real (Milvus milvus) para, sin milanos posados en sus ramas, poder situar correctamente las coordenadas de los diferentes posaderos localizados en jornadas vespertinas anteriores. A lo lejos se oía un tractor arando, y en sus proximidades había posados hasta 21 milanos reales; supongo yo que esperando a que el tractor se alejara y poder bajar a comer lombrices recién sacadas de la tierra. Con el frío que hacía las lombrices estarían en cubitos. Bajo uno de los posaderos, dos corzos repastaban al sol de la mañana, eran ya las 11:15 de la mañana y lucía el sol, pero la temperatura no estaba por encima de los -4ºC. Un poco por todas partes sonaban los disparos de los cazadores. Debían ser muy malos porque cada vez que disparaban agotaban los tres tiros de sus escopetas. ¿Qué disculpa tiene una persona para matar, hoy en día, a animales silvestres? Matan perdices rojas (Alectoris rufa), palomas torcaces (Columba palumbus), cornejas (Corvus corone), palomas domésticas (Columba livia), Tórtolas europeas (Streptopelia turtur), etc. ¿A santo de qué? Cuando veo a portavoces de los cazadores diciendo que son ellos los principales ecologistas, que gracias a ellos se conserva la Naturaleza, que ellos son los verdaderos amantes del campo... Me recuerdan a los que dicen "la maté porque era mía". ¿Quié da derecho a un ser animado a matar a otro ser animado? Si fuera por necesidad, si fuera para no morir de hambre. Pero así, a secas, sin necesidad ninguna... No lo entiendo. Tengo la impresión de que no hay justificación alguna. Pero allí andaban, liándose a tiros con todo pájaro que pasara cerca. Ya se sabe "al gorrión, perdigón".
Yo iba tranquilamente caminando sobre un suelo congelado en el que estaban perfectamente grabadas las huellas de zorros, corzos y jabalíes. Se oían a mi alrededor los reclamos del chochín (Troglodytes troglodytes), pardillo (Carduelis cannabina), Carbonero (Parus major), herrerillo (Cyanistes caeruleus), mirlo (Turdus merula), cornejas, palomas torcaces. Saltaban de los arbustos bandadas de paseriformes. En el bosque galería conformado alrededor del río, se oía el apresurado repiqueteo de un pico picapinos (Dendrocopos major). Había una buena representación de fauna menuda. Pero es que, lo podéis ver por las fotos que hice, se trata de un biotopo muy diverso que sostiene una comunidad florística variada.

En las zonas no cultivadas, sobre estratos de arenisca, las plantas xerófilas como el espliego o el enebro acompañan a alguna encina relicta. En los terrenos de labor los nogales, los chopos, ofrecen sus gruesos troncos a una variada fauna de invertebrados y las irregularidades de la corteza para anidar carpinteros y trepadores. Los cauces de los arroyos, canales y pequeños ríos sostienen unos estrechos bosques galería que comunican una zona con otra. La tierra agrícola, roja, sostiene buenos cultivos de cereal y girasol. En el cielo campean los milanos, siempre con el pico apuntando hacia el suelo, escrutando las asperezas del suelo en busca de sus presas. El relieve es muy irregular, aprovechando el hombre los fondos de valle para el cultivo abandonando las crestas y las colinas pedregosas al matorral y a la vegetación espontánea.


Desde lejos, el páramo de Masa al Oeste y los montes Obarenes al Norte, señalan su presencia con cresterías nevadas, y cierran dos de los límites de la comarca burgalesa de la Bureba. Por encima de todos ellos el sol, que a estas horas del mediodía empieza a hacerme sudar, tanto subir y bajar, forrado como un muñeco Michelín.



Un pito real (Picus viridis) ha excavado su nido en este tronco muerto. Las inclemencias del tiempo han dejado al descubierto la cámara de incubación. Se siente una especie de unión entre los animales, la flora y el propio ser humano. Hoy es un día para sentirse alegre en lo profundo. Participemos, inocentemente, del equilibrio ecológico y añadamos algunos granos de arena al monte de la Ciencia sin molestar, agredir, o destripar ni a los animales ni a las plantas. Es un buen aporte al estudio de la comunidad natural el que se hace sin intevenir en la misma, sólo observando atentamentey asombrándose. Terminé sudando al sol; claro, hacía ya por lo menos --3ºC. Osea ya no hacía frío, sólo fresco.





viernes, 24 de diciembre de 2010

De milagros en Navidad.

Lo que es un verdadero milagro es que todavía queden animales silvestres. Desde hace más de trescientos años, el ser humano ha ido perfeccionando los métodos de caza y ha atacado toda clase de animales que le interesaban. Bien por ser trofeos de caza, bien porque los consideraba sus rivales, el hombre ha seguido un sistemático conjunto de acciones buscando la eliminación de muchas especies animales.
Bubo bubo. Búho real.
Es un milagro que todavía haya búhos (Bubo bubo), jinetas (Genetta genetta), lobos (Canis lupus signatus) o zorros (Vulpes vulpes) en España. De una manera sistemática, programada y retribuida, desde 1902 se han estado cazando estas y otras especies con el único fin de eliminarlas. Miles de lobos, decenas de miles de zorros, y de milanos (Milvus sp.), linces (Lynx pardina), jinetas, nutrias (Lutra lutra), tejones (Meles meles), turones (Mustela putorius), garduñas (Martes foina), han sido eliminados.

Genetta genetta. Jineta.
A partir de los años 40's se da un paso más. El 11 de agosto de de 1953 se da carta de naturaleza a las Juntas de Extinción de Animales Dañinos y Protección de la Caza, algunas de las cuales ya venían funcionando en España desde hacía más de diez años; incluso alguna, como la de Santander, desde hacía más de cuarenta años. ¿Qué escabechina no harían que hasta a los mismos responsables del Servicio, ya bien entrados los años 60's les pareció que había que frenar?

Vulpes vulpes. Zorro.

De 1954 a 1962, las Juntas abonaron premios a alimañeros por haber cazado, por lo menos, 14.470 lobos, 53.754 zorros, 3.479 gatos monteses, 4.256 jinetas, 153 linces, 4.216 alcotanes, 10.161 milanos, 2.044 halcones, 1.034 búhos, 1.207 águilas reales,... Cada vez que vayamos al campo y veamos un milano, un zorro, una jineta, un halcón o un búho hemos de mirarlos con respeto. Son unos supervivientes. Y ¿qué me diréis de la semana pasada en la que vi, en la misma tarde, zorros y milanos?


Canis lupus signatus. Lobo ibérico.
Esto sí que es un milagro. El que haya un sólo animal silvetre es el mayor milagro de la vida, pero es que han sido masacrados, perseguidos y se ha buscado su eliminación. Pues bien todavían quedan miles de ellos, afortunadamente, y ahora que cuentan con la protección oficial no debemos dejar que desaparezca ninguno. La situación es engañosa. Antes caían bajo el disparo, en el lazo, bajo el veneno de los alimañeros, con el apoyo oficial. Ahora desaparecen al compás de la desaparición de sus hábitats y áreas de campeo a impulsos de las excavadoras del progreso. Las urbanizaciones van a poner contra las cuerdas a nuestros animales. Tengo la impresión de que el riesgo es mayor, la amenaza más eficiente. La eliminación que no se consiguió durante decenas de años de ataque directo, puede llegar ser una realidad en aras al progreso.



lunes, 20 de diciembre de 2010

San Clemente del Valle (Burgos. España)

Hay un pueblo burgalés en las estribaciones de la sierra de la Demanda que se llama San Clemente del Valle, al que se puede llegar andando por un sendero de Gran Recorrido desde Belorado, capital administrativa comarcal. Cuando llegamos eran las 13:00 horas. Brillaba el sol en todo lo alto. A lo lejos se veían las cumbres apenas nevadas del San Millán y del San Lorenzo. Hacía frío y el humo de las chimeneas de las localidades próximas rateaba entre las calles sin terminar de elevarse hacia el azul del cielo. En éste sólo había aves y aviones. Ni una nube salvo las estelas de siete u ocho aviones simultáneamente (no sé que "calle" aeronáutica pasa sobre estas tierras pero se pueden ver nueve o diez aviones a la vez en cualquier momento). De los robledales ya sin hojas hacia las encinas relictas que se pueden ver todavía por allí, volaban decenas, literalmente, de arrendajos (Garrulus glandarius). Aprovechamos para recordar que este nombre se lo pusieron los científicos porque opinaban que sus características principales eran ser un gritón que se alimenta de bellotas. Cruzaban el aire poniendo de manifiesto sus colores ante y su resplandeciente obispillo blanco. Media docena de buitres leonados (Gyps fulvus) tomaba las térmicas para ir subiendo, lentamente, con esa ciencia que los humanos han copiado para construir los aviones planeadores. De una bandada de más de veinte cornejas (Corvus corone) se separaban tres y se perseguían por entre las colinas. No sé qué contienda había entre ellas, pero tengo la impresión de que debía ser grave, por la saña con la que se acosaban. Atronaban el aire con sus gritos.

Amanecer del sábado.

El sábado por la mañana hacía un frío que se helaba el aire. Pero el sol se enseñoreó pronto de toda la atmósfera y nos permitió ver un curioso espectáculo. En los matorrales del fondo del jardín, los gorriones, hinchadas las plumas para no perder calor, se exponían al sol para absorber la energía de hasta el último de sus rayos.Brillaban como peloticas de golf. En casa la calefacción zumbaba desde primera hora, pero tengo la impresión de que la calefacción natural de estos gorrioncillos también funcionaba muy bien. ¿Cuántos sobrevivirán al próximo invierno? De momento el otoño está siendo benigno y no han llegado ni las grandes nevadas que cubren el suelo durante días y dificultan el acceso a la alimentación, ni las lluvias que arrasan las fincas. Quedan muchos días como éste, de sol y frío. A ver si tienen suerte nuestros compañeros alados.